Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mirada de Amelia se movió entre el hombre y el anillo.
La propuesta se sintió real. Ciertamente parecía bastante real. Sin embargo, necesitaba recordarse a sí misma:
Esta mierda no era real en absoluto.
Porque su respuesta no importaba. Aun así, sonrió como si el hombre de sus sueños le estuviera proponiendo matrimonio.
—Ya sabe mi respuesta, señor.
Con la compostura de una reina, le tendi&oacu







