Mundo de ficçãoIniciar sessãoSalvatore se sentó en el sofá y Amelia se sentó a su lado. Ya estaba sin camisa. Sus ojos escanearon su torso musculoso. Inmediatamente notó que el tejido cicatricial pálido y elevado de la herida de bala se encontraba en la parte baja de su abdomen.
Después de ponerse un par de guantes de látex, lo inspeccionó de cerca.
—Esto se ha curado muy bien
—Hizo un excelente trabajo cosiéndome, Dra Ross.







