CAPITULO 37
— ¡Sabes perfectamente de lo que hablo! — Decía el Rey de Maita mientras se recostaba en el espaldar de su asiento cruzando sus brazos.
Allen lo miraba seriamente y en un momento se acercó a Virginia susurrando a su oído que saliera de la oficina por unos momentos. Ella asintió yéndose de inmediato, ya que después de todo la pesada atmósfera la hacían sentir que en cualquier momento se iba a desmayar.
Una vez el sonidos de la puerta