CAPITULO 12
Al día siguiente en el Reino de Maita, la princesa extranjera Virginia Wiztan recién se levantaba con el sonido de las campanas del edificio.
— ¡Levántate ya niña! ¿Que piensas que puedes dormir el tiempo que se te antoja solo por que eras una princesa? ¡Olvídate de esa vida y entra al baño! — Decía a grandes voces la encargada de las sirvientas de esa planta del edificio a Virginia.
— Lo siento… — Respondió la hermosa princesa levantándose lo más rápido que pudo, al punto de que