POV: Zoé Dupont
El helicóptero nos dejó en un claro perdido en las faldas de los Pirineos, lejos de la influencia de los Alpes. Caminamos durante una hora bajo la lluvia torrencial hasta llegar a lo que parecía una antigua abadía en ruinas. Pero bajo las piedras cubiertas de musgo se encontraba "El Sagrario", el refugio más antiguo y secreto de la Orden de los Dupont.
En cuanto cruzamos el umbral de las inmensas puertas de hierro, sentí un cambio en el aire. No era solo el frío; era un silencio absoluto, una ausencia de "vibración" que siempre me había acompañado desde que conocí a Lucien.
A mi lado, Lucien soltó un quejido sordo. Sus rodillas flaquearon y tuvo que apoyarse en la pared de piedra.
—Lucien, ¿qué pasa? —lo agarré del brazo, asustada.
—El aire... —jadeó él. Su rostro, normalmente lleno de vitalidad, se volvió pálido y sudoroso—. Está muerto. No siento a la manada. No siento mi propia magia.
—Es el hierro frío —dijo una voz desde la penumbra.
Varios cazadores salieron de l