Isabella
El timbre de la mañana apenas había sonado cuando llegué a la escuela, con la cabeza llena de recuerdos de la noche anterior. Aún sentía el calor de sus labios en mi piel y la promesa silenciosa en sus ojos. Pero no tenía mucho tiempo para pensar en Alejandro, porque ese día sería especial... y diferente.
Mientras caminaba hacia mi casillero, sentí una presencia extraña a mi alrededor. Varias de mis compañeras me miraban con una mezcla de curiosidad y envidia, cuchicheando entre ellas.