Perla se queda sentada en el sofá pensando en la propuesta que tenía. Ella no podía negar que ese hombre le había propuesto algo que cualquier mujer no dudaría en aceptar.
—Perla. No puedo creer que ese bombón de chocolate haya salido de esta casa.
Se escucha la voz escandalosa que caracteriza a mi querida amiga.
—Te estaba por llamar. Ven siéntate a mi lado.
Pamela se sienta y observa el área de tragos y el vaso que había quedado a medio trago.
—Amiga, pero cuéntame o me volveré loca en mi