La desesperación, implacable reveladora de la verdadera naturaleza humana, exhibió los colores más oscuros en aquel hombre. Siempre que el miedo se presentaba, su cobardía se dejaba ver, un signo inequívoco de su debilidad. El dueño del local se convirtió en el perfecto ejemplo de ello.
—Tu destino ya ha sido sellado. Sin embargo, por una vez en tu miserable existencia, tienes la oportunidad de hacer algo bien y salvar una vida, en lugar de arruinarla como has hecho siempre.
Derek conocía los s