La plaza principal de Bogotá se alzaba majestuosa frente a ellos, como un testigo silencioso de la historia y el poder que se desarrollaba en sus calles adoquinadas. Los edificios coloniales y las fachadas de estilo neoclásico rodeaban el espacio abierto, proporcionando un telón de fondo impresionante para este encuentro clandestino.
Ariam caminaba con paso seguro hacia el punto de encuentro acordado, sus tacones resonando en el empedrado mientras se abría paso entre los transeúntes que llenaba