La mirada de Costello era un punto interrogativo despiadado.
—¿Y tú que haces aquí? —Le preguntó de malas maneras, evidentemente la recordaba.
La voz severa de él, la hizo reaccionar.
—Soy la hija de Pablo Cairuz.
Él se quedó mirándola, haciendo que Ariam se sintiera nerviosa de repente, se quitó de la puerta y dejó que ella entrara.
—¿Qué le pasó a Pablo? —Preguntó Costello.
Ariam que no era parca de palabras, de repente se sentía cohibida antes aquel hombre, aquella noche en el callejón, le p