Al bailarín le temblaron las piernas al reconocer a Derek, el hijo del Escorpión, a su jefe. Sin embargo, no le hizo falta esperar a que Derek le volviera a hablar, su semblante y su tono de voz lo decían todo. Con gestos bruscos, el hombre, soltó a Ariam y se disculpó antes de retirarse del lugar. La mirada de Derek seguía fija en el bailarín, que salió corriendo para no volver a cruzarse con su jefe.
Ariam, por su parte, estaba sorprendida y, pero no le importó su reacción de Derek. Él la aga