Ariam levantó su mentó y le dio una mirada desafiante a Derek, dejando en claro que no iba a dejarse vencer tan fácilmente. —No voy a dejar que un pequeño tropiezo me haga desistir— dijo con firmeza. —Estoy perfectamente capacitada para seguir trabajando contigo y lo sabes.
Derek se acercó a ella con una determinación silenciosa en su mirada. Tomó sus manos entre las suyas y las sostuvo con firmeza, como si fueran la cosa más preciosa del mundo. Ariam no podía apartar la mirada de él, hipnotiz