Cuando Gabriel salió, le cerró la puerta. Se quedó de pie afuera, con una presión en el pecho. Se desabrochó el primer botón de la camisa, como si eso pudiera ayudarlo a respirar mejor.
No quería recurrir a trucos; deseaba que ella regresara a su lado por voluntad propia. Pero Regina se resistía a su cercanía, negándose a darle otra oportunidad.
Gabriel sabía cuál era su punto débil. Se quedó ahí, bajo la luz del pasillo, un buen rato antes de sacar el celular y hacer una llamada.
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Estudios A