Ya se veía un poco más calmada, como si realmente se hubiera quitado un peso de encima. Además, ya sentía satisfacción al ver que las heridas del hombre estaban curadas y que se pondría bien.
—Vamos, te mostraré tu habitación. ¿No deberías llamar a casa y mencionar que estás a salvo? Digo, las cosas entre tu padre y tú pueden estar un poco mal, pero de todas maneras apuesto a que él se va a preocupar —le dijo a Valeria.
—¿Preocupar dices? Mi padre en este momento debe estar durmiendo a pierna s