Mark se detuvo y se volteó para mirarla. “¿Qué pasa?”.
Aery no sabía cómo hacer que se quedara. Ella agarró el dobladillo de su ropa con fuerza por nerviosismo. “Yo... tengo algo que decirte...”.
Mark la miró con calma. “Si tienes algo que decir, entonces sólo dilo aquí. Necesito acompañar a Ari de regreso. No tengo todo el día”.
Arianne entrecerró sus hermosos ojos mientras miraba a Aery con frialdad. Ella confiaba en que Mark mantendría su palabra, para que Aery no pudiera obligarlo a queda