Como siempre, había codicia como de tormenta en el beso de Alejandro. Melanie lo empujó, en pánico, gritando: “¡Yo ... me voy ahora! ¡Tú, eh, descansa temprano también!".
Antes de que ella pudiera levantarse, Alejandro la agarró por la cintura. "Te deseo esta noche".
A Melanie le costó mucho contestarle. Una parte de ella acogía con agrado la invitación, pero una gran parte de ella se siente repelida por ella. Era una extraña repulsión que de alguna manera se sembró desde que dio a luz a Melis