La elegante dama se presentó en el salón donde se encontraban Manuel y Alex y se detuvo frente a Manuel.
—¿Por qué te anuncias? Esta es tu casa también.
—“Era” mi casa. Ahora es la tuya y como no estaba segura de sí querrías verme, debía anunciarme.
Alex notó la tensión que había entre Astrid y Manuel, lo que le hizo considerar el dejarlos solos. Tenían cosas muy personales que hablar y lo mejor era que se retirara.
Se puso de pie tras colocar la taza que tenía en su mano sobre la bandeja.
—Los