—¿Qué es eso tan urgente de lo que quieres hablarme? —preguntó Manuel aún molesto cuando entró a la casa de Isis.
—Es algo …complicado de explicar. —respondió ella titubeante
—Te escucho.
—Siéntate, te pediré un café. —le señaló un sofá.
Manuel accedió aunque su paciencia se estaba acabando, estaba harto de las escenas de Isis y eso iba a terminar en ese momento.
—Verás, Manuel…creo que recuerdas que te dije que yo deseaba continuar con mi carrera cuando Rebecca tuviera edad…
—Tiene cinco meses