—¡No seas infantil, Manuel! Tienes que dejar que te ayude, puedes caerte y echar a perder tu cirugía. No puedo creer que prefieras arriesgarte a lastimarte que dejar que te vea desnudo.
—Puedo hacerlo solo. No soy un niño y no necesito que me bañes o vistas como a un lisiado.
—Pues, no te queda de otra. No voy a permitir que te hagas daño por terquedad. Además, no tienes nada que ocultar, tu cuerpo no tiene nada reprochable… —se rió Alex tratando de aligerar el momento— Oye, entiendo tu renuenc