Clara
El caos que siguió en los minutos siguientes fue devastador. Calvin insistió en que lo acompañara a reunirse con los intrusos, pero me negué, firme en mi decisión de no quedarme de brazos cruzados esta vez y permitir que todos a mi alrededor sufrieran por algo que era mi culpa. Al llegar a la puerta, me horrorizó ver a Vincent y su tropa gruñendo. Calvin quiso hablar, pero lo contuve, apretando el puño mientras intentaba contener mi furia.
—¿Qué haces aquí, Vincent? —pregunté.
Vincent me