Capítulo 27
Yo asentí, sin poder hablar. Solo miré al abuelo, a Ethan, y supe que no podía irme, el abuelo Fernando me había dado mucho a mi y a mi hijo, dejarlo ahora que estaba enfermo seria un desagradecimiento.
Me quedé cuidando de el, era lo mínimo que podía hacer.
Horas después, Fernando despertó. Con el rostro aún pálido, estaba bastante delicado, y nos pidió que reunieran a todos en su habitación.
—Don Fernando tiene que descansar, no puede seguir esforzándose, después hablara con todos