Mitchell:
Abrí mis ojos oyendo enormes golpes, los candelabros que pendían del techo de la enfermería se movían, las ventanas que había al fondo se movían, los frascos que habían reemplazado nuevamente se movían al igual que su contenido. Y como era de costumbre, había caído al ver aquella criatura, me sentía cansado, con los huesos aun débiles y sin esa persona que estaba sentado al borde de mi cama, habría estado solo. Estaba acariciando al gato de mi hermana, Shukaku se llamaba y estaba en