Consuelo

Mitchell:

Ella estaba de espaldas cuando llegué al salón con ayuda de Shesina. Su corazón latía con miedo, con una profunda tristeza, con enojo. Sus ojos solo se fijaban en los muertos y no en sus amigos que estaban vivos. Estaba doliéndole demasiado ver a todos los caídos, todas sus líneas de vida se revolvían, ocasionando que su cabeza simplemente ya no aguantara más y saliera volando para que nadie la viera llorar y con una punzada, me di cuenta de que Marcus tenía razón.

Miré a los lados
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