Mitchell:
Las sabanas seguían sin cambiarse, sus cosas aún se encontraban en la mesa de noche, pero no había nada que avisara que él estaba dentro de la habitación. La puerta del baño estaba cerrada y no había rastros de él.
—Tiene que haber una explicación —El director le susurró a Le François. Yo seguía atado y el Cuervo me llevaba como si fuera una mascota—. Mason no lo haría…
Schlunk también se había quedado pasmado, mientras la herida de su frente y sus labios se iban cerrando. Pero el fr