Mundo ficciónIniciar sesiónLos cuervos me guiaron por el lado Este del Instituto, un bosque más oscuro y sin vida que la del otro lado, al pie de un roble podrido caí al suelo de rodillas y sentí el dolor más insoportable de mi vida; los huesos se sentían quebrarse, los ligamentos estirarse, las venas romperse, mi cerebro siendo aplastado por un gran bloque de cemento, mi piel ardía en llamas del infierno (figurativamente) mis ojos quemaban y todos mis músculos se iban uniendo como una herida cerrándose. La







