Lieve miró una ves más el palacio que quedaba atrás con cada paso. Aquellos guardias que las escoltaban no dejaban mucho tiempo a las jóvenes para siquiera procesar el momento que estaban viviendo.
Se sentía particularmente nostálgica y decepcionada. Ella nunca fue con la seguridad de ser aceptada, pero iba con esperanzas, por muy tonto que eso sonara. Creía que quizás por primera vez en su vida el destino tendría piedad de ella y le concedería ese deseo, el de poder salvar a su amiga.
Ella