[Narrado por Liam Donovan]
El pánico tiene un sonido muy específico: el de unos nudillos golpeando madera de roble a las cinco de la tarde. Me moví con la rapidez de una sombra, recogiendo mis pantalones del suelo y subiéndome la cremallera en un solo movimiento fluido mientras Mia se envolvía en la sábana como si fuera una toga romana, con los ojos verdes desorbitados.
—¡Liam! ¡Escóndete! —susurró ella, señalando frenéticamente hacia el balcón.
—El balcón está a la vista de las cámaras del jar