Mundo ficciónIniciar sesiónEl pensamiento de ver a Mia con otro hombre hizo que mis nudillos se pusieran blancos al apretar la barandilla de la terraza. —No sé cómo lo voy a soportar. Pero prefiero verla viva y con otro, que muerta en mis brazos por mi propia incompetencia.
—Eres un mártir de mierda, Liam —masculló Gabriel, negando con la cabeza—. Te deseo mucha suerte cuando entres ahí y le digas que







