(Maratón 11/13)
Alek Vólkov
Le hice una seña con las manos a mis guardias para que me esperaran cerca de los autos y sin más comencé a caminar hasta donde se encontraba aquel idiota.
Había decidido no llamar a nadie más para hacer lo que tenía en mente, pues sabía que el idiota de Vlad solo lograría detenerme con sus discursos baratos solo porque estaba saliendo con la hermana del imbécil que tenía frente a mí.
—Vaya, vaya, jamás imaginé que el mismísimo Alek Vólkov vendría a visitarme —dijo