Alek Vólkov
—¿Y bien, Dasha? —pregunté nuevamente al notar como se formó un silencio en el ambiente luego de mi llegada.
Me encontraba en el despacho junto a mis socios discutiendo temas importantes y armando un plan de venganza contra Lukyan, el hijo de perra que había mandado a balear mi auto semanas atrás.
Fueron largas horas que estuvimos allí dentro, por lo que el encontraba algo ansioso por ver nuevamente a Dasha y poder estar con ella. Intenté darle una sorpresa al llegar sin avisar