Alek Vólkov
Apreté la pistola entre mis manos mientras observaba como la madre de Sergei regaba las plantas del jardín de su casa, ese idiota parecía no querer salir, por lo que mi paciencia se estaba acabando, pero aún así debía seguir esperando si quería que mi plan saliera a la perfección.
Después de haberlo corrido de la mansión, tuvo los santos huevos de ir a la delegación a formular una denuncia en mi contra por daños y perjuicios en su contra.
Afortunadamente dentro de la policía ten