Leandro, al escuchar esto, frunció ligeramente el ceño, su mano agitó la copa de pie alta, y el líquido rojo brillante se agitó en su interior.
No podía olvidar la difícil situación que Lina había enfrentado anteriormente, causada por su suegra y su ex cuñada.
—¡Hola, Señor Paredes!— Valentina parecía no darse cuenta de la atmósfera tensa y extendió su mano hacia Leandro.
Después de una breve pausa, Leandro no mostró interés en estrecharle la mano.
Valentina se sintió un poco incómoda y reti