Ulises también expresó dudas similares a las de Tania.
—Señorita Torres, ¿está bromeando? Tal vez mientras hablábamos, algún hacker ya haya descifrado el código—cuestionó Ulises.
—Lo dicho, dicho está—respondió Lina con confianza, apoyándose en el respaldo de la silla. Luego, preguntó en voz baja a Osvaldo: —¿La persona ya está en camino?
Osvaldo respondió en voz baja: —Faltan diez minutos.
Lina sonrió ligeramente con confianza en los labios y los ojos: —Todos, síganme para conocer a alguien