Leandro frunció el ceño.
Indicó a Lina que se quedara quieta en su lugar.
Luego, se acercó y se plantó frente al asiento del conductor.
Vio que el conductor llevaba puesto un pijama de hospital, era una mujer delgada, y su cabeza estaba sangrando mientras permanecía inmóvil sobre el volante.
Cuando Leandro la apartó, pudo ver claramente su rostro.
—Es ella...
Lina también lo vio, la persona en el asiento del conductor.
Era Jazmín.
—...¿Cómo salió ella? ¿Entonces, justo ahora...?
Una audaz suposi