—¡No digas! Estoy seguro de que es así... Pero, ¿cómo podría Señor Paredes fijarse en una asistente? Incluso si está buscando pareja, tendría que ser alguien con la posición y la riqueza de Señorita Torres, ¿verdad?
Selene se quedó parada en la puerta, escuchando las palabras de los empleados, con sentimientos encontrados en su corazón. Sus manos, que descansaban a ambos lados, se apretaron en silencio. Una sombra cubría sus ojos.
Mientras tanto, después de dar un recorrido por la compañía, Lina