—Lina, recuerda, no puedes negarte a ti misma por un fracaso en el amor. En lo más profundo de mi corazón, mereces lo mejor...
Al escuchar esto, Lina sintió un cálido alivio en su corazón.
—¡Lo entiendo, Lucas! Es genial tenerte a ti y a todos ustedes.
Lucas extendió la mano y le revolvió el pelo:
—Eres una niña terca. En cuestiones de amor, uno sabe mejor qué es lo que le conviene.
—Pero también debes enfrentar tu corazón de manera correcta, no debes perder al verdadero amor.
Lina asintió, sor