Leah
Todo el cuerpo me dolía. Hasta el más mínimo movimiento me hacía hacer una mueca de dolor.
Él se había empleado a fondo anoche. ¿Acaso intentaba compensar los días que no estuvo?
Ese demonio loco por el sexo.
Mi mirada se desvió hacia el espejo al otro lado de la habitación e instantáneamente aparté la vista. Ese maldito espejo. Mis mejillas ardían por la vergüenza de un recuerdo que deseaba poder borrar de mi mente.
Enterré la cara en la almohada justo cuando la puerta del baño