*—Dante:
Su compañero volvió a moverse, esta vez un poco más arriba. Dante descendió sobre la cama hasta que su boca quedó justo debajo de Ezra, quien se acomodó sobre él sujetándose del cabecero para no dejar caer todo su peso sobre su cara.
Dante sacó la lengua, comenzando a besar y acariciar su agujero con la misma dedicación con la que momentos antes le había dado amor a su sexo. Sujetándolo con firmeza por los muslos, se entregó por completo a complacerlo, disfrutando de cada una de sus r