*—Dante:
Por fortuna, el trayecto no fue demasiado largo.
Cuando finalmente llegaron al hotel, Julius detuvo el vehículo frente a la entrada principal. Dante agradeció en silencio que ya fuera entrada la noche y que apenas hubiera personas entrando o saliendo del edificio.
Descendió del automóvil procurando mantener la mayor compostura posible. Disimuladamente introdujo la mano en el bolsillo izquierdo del pantalón para ocultar la evidente erección, aunque las constantes caricias de Ezra habían