*—Ezra:
—Entonces… ¿Dante te rechazó? —preguntó Engel, deteniendo el tenedor a medio camino—. ¿Dante “yo-nunca-le-digo-que-no-al-sexo”?
Ezra se encogió de hombros con una mueca resignada.
—Conmigo siempre es otra historia, Engel —respondió, mirándolo de frente—. Él tiene principios, reglas, pero conmigo parece romperlas todas y volver a levantarlas cuando le conviene. Ya no sé qué hacer con él.
Hizo una pausa antes de continuar.
—De todos modos, por ese rechazo fue que decidí escribirle a Micah