*—Ezra:
Ezra vomitó con tanta fuerza que sintió la garganta en carne viva y el estómago reducido a un nudo ardiente. Cuando terminó, se quedó de rodillas frente al inodoro, temblando, con los ojos llenos de lágrimas y la mente en blanco, preguntándose qué diablos acababa de pasar.
Escuchó pasos acercarse al baño.
Su cuerpo reaccionó antes que su cabeza y se estremeció de pies a cabeza. No sabía si era miedo, vergüenza o algo más profundo que no lograba nombrar.
—Ezra… —llamó Micah desde la puer