*—Dante:
Aún seguía en shock.
Desde la noche anterior, Dante no terminaba de procesar la bomba que Ezra había soltado.
Un omega… jamás lo habría visto venir.
Ezra, con esa altura, ese cuerpo atlético, esos modales medidos y casi militares… todo gritaba alfa. O al menos, un alfa recesivo. Jamás habría imaginado algo distinto, pero ahora que lo sabía, las piezas encajaban. Esa vibra sensual que siempre lo había perturbado, ese magnetismo suave, sutil, imposible de ignorar, no era casualidad. Su i