*—Ezra:
La puerta era de metal reforzado. Primero tuvieron que atravesar una reja de barrotes gruesos y luego una puerta corrediza que se cerró tras ellos con un sonido pesado que resonó por toda la habitación. El lugar no era muy grande. Había una camilla en el centro, una pequeña mesa junto a una pared, una neverita en una esquina y un televisor apagado colgado cerca del techo. Las ventanas eran de cristal, pero estaban protegidas por barrotes metálicos.
No importaba cuánto intentaran disfra