*—Dante:
Ante el descubrimiento, Dante rompió el beso y se apartó lo suficiente para mirarlo, apoyándose sobre sus rodillas. Su mirada bajó hacia la pelvis del omega y, a través de la abertura del pantalón, lo confirmó.
Sí, era encaje. Ezra parecía tener ropa interior de encaje.
Lentamente, Dante volvió la vista hacia su amado, encontrándose a este con las manos en su rostro, cubriéndoselo por la vergüenza.
Una sonrisa divertida y cargada de deseo curvó los labios de Dante.
—Esto sí que es una