*—Ezra:
Ahora comprendía por qué Dante había dicho tantas veces lo exigente que era durante su Rut. Ezra sentía el cuerpo como si un elefante le hubiera pasado por encima.
El omega se giró lentamente en la cama hasta quedar boca arriba y soltó un pequeño gemido cuando todas sus articulaciones protestaron al mismo tiempo. Su espalda baja ardía con un dolor profundo, muy distinto al que dejaba un día intenso en el gimnasio.
Era un cansancio que se metía hasta los huesos.
Sí, todo dolía, pero, cur