*—Ezra:
Dante volvió a besarlo, primero con roces cortos y delicados, luego con besos más largos y profundos, hasta que finalmente se separaron apenas para mirarse. La visión de Ezra estaba algo borrosa por las lágrimas, pero aun así podía distinguir cada rasgo del hombre que tenía encima, el hombre que amaba y que sabía que amaría siempre.
Sintió una pregunta silenciosa en la mirada de Dante, por lo que Ezra asintió.
Estaba listo y no había dudas.
Entonces, sin dejar de sostenerle el rostro co