*—Ezra:
El alfa se quitó la camiseta de un tirón, pasándola por encima de su cabeza y arrojándola al suelo sin apartar la vista de él. Ezra se mordió el labio inferior mientras lo observaba. Era un espectáculo hecho únicamente para él.
Ezra recorrió su cuerpo con los ojos. Los pectorales de Dante estaban tensos, marcados. Sus pezones, ahora sin los piercings que antes llevaba, se veían endurecidos por la excitación y el calor que impregnaba la habitación. El omega continuó deleitándose con la t