*—Ezra:
No esperaba para nada que Dante apareciera en el club. Se suponía que no vendría, que esa noche estaría lejos del Rouge… y, aun así, ahí estaba. Su sola presencia fue un golpe directo al pecho.
Lo peor no fue verlo. Fue que lo viera así.
El disfraz de ese año, ajustado, provocador, dejando demasiado a la imaginación. El enfado de Dante fue inmediato, palpable, justificado. Ezra lo supo incluso antes de que hablara.
¿En qué había estado pensando al ponerse esa vestimenta después de lo o