*—Ezra:
Espero por Dante, por la promesa que bailaba entre ellos de que Ezra no pasaría ni tendría la misma historia que su progenitor.
Y sí, la respuesta vino.
—Claro que lo prometo —susurró Dante con seguridad en su voz—. Además… ¿de verdad crees que podría cansarme de ti? —preguntó ladeando la cabeza—. Estaremos como dos ancianos ciegos, y aun así seguiré encontrándote como el omega más bonito que he visto en mi vida.
Ezra se ruborizó de inmediato. ¿Dante de verdad pensaba que era bonito? ¿É