Marcelo quedó estático, con el rostro paralizado en una expresión de choque total mientras procesaba las palabras de Vivian. Su mente trabajaba frenéticamente: ¿Cómo que él la había engañado? ¿Cómo podría soportar la idea de lastimar a la mujer que más amaba en el mundo?
De repente, un recuerdo lo asaltó y sus facciones cambiaron drásticamente. Vivian, que no se perdía ni un solo movimiento de su parte, interpretó aquel destello de culpa de la peor manera posible. Con los nervios a flor de piel